Este vídeo nos muestra con crudeza las consecuencias que tiene para tu coche pasar demasiado rápido sobre un bache


No. Ningún bache va a arrancar de cuajo los paneles de tu coche, el frontal, las aletas, las puertas y el capó. No obstante, un bache lo suficientemente profundo y afilado puede provocar múltiples desperfectos en el exterior de tu coche, que van desde las llantas abolladas y los reventones, hasta daños en parachoques, bajos y aletas. La razón por la cual este pobre Mercedes-Benz está de esta guisa es el objetivo del vídeo en cuestión, visualizar con mejor claridad, y sin obstáculos, el sufrimiento de las suspensiones al pasar por encima de diferentes baches.

El pobre Mercedes-Benz que se ha empleado en este vídeo, probablemente para representar una de sus últimas funciones, fue escogido a propósito para sufrir las consecuencias de pasar un bache demasiado rápido. De hecho, este vídeo nos muestra parte del proceso de recuperación que tuvo que llevar a cabo su creador para poder utilizarlo en la prueba. El quid de la cuestión llega a partir del minuto 4, aunque el arranque del vídeo también resulta muy interesante sobre las sorpresas que nos podemos encontrar en un coche que ha pasado demasiado tiempo abandonado.

Decíamos que el objetivo de este vídeo era comprobar las consecuencias de superar baches demasiado rápido. Y eso es lo que veremos en la segunda mitad del vídeo. Anteriormente os habíamos hablado de este tema con artículos como el de las 5 averías que están provocando los baches en tu coche, y cómo evitarlas.

No son baches comunes, que a diario nos vayamos a encontrar, por sorpresa, en lo que consideraríamos una carretera bien asfaltada. Pero estoy seguro de que alguna vez os habréis topado con algún bache así. En el minuto 8, por ejemplo, nos encontramos con un bache especialmente delicado, que además de profundo, es afilado. En este bache el trabajo de las suspensiones, más que apreciarse, se intuye, por el desplazamiento que sufre la rueda y como llega a hacer tope. Lo sorprendente es que el primer intento, tal y como reconoce el conductor, lo realiza a una velocidad sorprendentemente baja, inferior a la que habitualmente circulamos por las calles de una ciudad.

Evitar pasar demasiado rápido un bache no solo resulta aconsejable por los daños que podamos provocar en nuestro coche, sino también por las situaciones de riesgo a las que nos podemos enfrentar si perdemos el control. Si el bache es muy profundo, o elevado, como algunos resaltos, también hemos de anticiparnos en la medida de lo posible y evitar frenar en el momento en que choquemos contra el obstáculo. La reacción natural de un coche al accionar los frenos, sobre todo si es una frenada violenta, es la de que el frontal se hunda, y la trasera se levante, en menor o mayor medida. Y como podéis imaginar lo único que puede conseguir ese efecto es aumentar los daños y las consecuencias del impacto.

Fuente: Warped Perception


via Diariomotor

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